Conflictos contractuales de la concesionaria Ruta 5 Talca - Chillán afectan proyectos viales y de infraestructura
La China Railway Construction Corporation (CRCC), uno de los conglomerados estatales más destacados en infraestructura, enfrenta múltiples conflictos contractuales en Chile, lo que ha generado preocupación respecto a la continuidad de importantes proyectos. Desde su llegada en 2017, la empresa ha tenido que lidiar con serios problemas en sus contratos, tanto en la Región Metropolitana como en el sur del país.
Recientemente, el Metro de Santiago decidió poner fin anticipadamente al contrato con TBM y Túnel SpA, una de sus filiales, debido a “incumplimientos graves y reiterados” en las obligaciones contractuales que se reflejan en la falta de avance de las obras de la futura Línea 7. Esta decisión se ha tomado en un contexto donde las exigencias del sector son cada vez más estrictas y donde el cumplimiento de plazos es crítico para mantener la operatividad del sistema de transporte público.
Por otro lado, la CRCC ha señalado que la Segunda Concesión de la Ruta 5 Tramo Talca–Chillán es “inviable” sin modificaciones en el contrato actual, lo que ha llevado al Ministerio de Obras Públicas (MOP) a aplicar sanciones significativas debido a múltiples incumplimientos, incluyendo retrasos en la ejecución de obras y fallas operativas. En el último año, se han registrado cerca de 1.400 multas contra la empresa, lo que ha sido considerado un hecho inusual dentro de la industria de concesiones.
Ante esta situación, la CRCC ha solicitado la intervención del Panel Técnico de Concesiones para intentar revertir las sanciones y restablecer el equilibrio económico del contrato, argumentando que los retrasos en la revisión de la ingeniería y en trámites administrativos han obstaculizado el inicio de las obras. Sin embargo, las fuentes del sector sugieren que la posibilidad de que la empresa continúe con el proyecto es escasa, lo que podría derivar en una relicitación.
Adicionalmente, la CRCC enfrenta otros conflictos en proyectos como la Ruta 5 Tramo Chillán–Collipulli y el Hospital de Coquimbo, aunque estos se consideran dentro de los estándares habituales de la industria. En contraste, algunos de sus proyectos, como el Instituto Nacional de Neurocirugía y el Tren Santiago–Batuco, avanzan sin mayores contratiempos. Este contexto marca un momento crítico en la relación entre el Estado chileno y la CRCC, con potenciales repercusiones en la infraestructura del país.