Fiestas Patrias y salud mental: el “reinicio emocional” que producen las celebraciones compartidas
Hay algo que ocurre durante
las Fiestas Patrias que va mucho más allá de comer empanadas, bailar cueca o
reunirse alrededor de un asado: por unos días, buena parte de Chile comparte
los mismos códigos, rituales y formas de celebrar.
Y esa experiencia de estar
juntos, haciendo cosas que reconocemos como propias, tiene un efecto concreto
en nuestro bienestar. Según explica la psicóloga de Clínica MEDS María José
Gálvez, las celebraciones patrias funcionan como un espacio privilegiado para
reforzar la identidad, la conexión entre generaciones y el sentido de
pertenencia.
Una de las claves está
precisamente en las costumbres. Bailar cueca, preparar determinadas comidas,
escuchar música tradicional o repetir rituales familiares no son solamente
actividades recreativas. Son formas de mantener viva una memoria colectiva. La historia
deja de ser algo que está en los libros y pasa a experimentarse con el cuerpo,
los sentidos y las emociones.
“Cada vez que una familia o
grupo repite una tradición, además, establece un puente con quienes estuvieron
antes. Saber que los amigos, padres, abuelos o bisabuelos también celebraron de
determinadas maneras genera una sensación de continuidad y arraigo. Somos parte
de una historia que comenzó antes de nosotros y que podemos transmitir a
quienes vienen después”, explica la psicóloga.
Ahí aparece otro fenómeno
especialmente relevante: la intergeneracionalidad. Las Fiestas Patrias son uno
de los pocos momentos del año en que abuelos, padres, hijos y nietos pueden
encontrarse naturalmente en torno a una actividad compartida: cocinar, enseñar
un baile, contar historias o simplemente celebrar juntos.
Para las personas mayores,
ese intercambio les entrega un rol activo como transmisores de experiencias y
tradiciones. Para las generaciones más jóvenes, significa recibir elementos que
ayudan a construir su propia identidad. La tradición, entonces, no es solamente
algo que se conserva: también es algo que se comparte y se resignifica entre
generaciones.
Pero hay una dimensión
todavía más amplia. “Desde la psicología social, las celebraciones colectivas
pueden fortalecer la autoestima asociada a pertenecer a un grupo. En el caso de
las Fiestas Patrias, ese orgullo puede expresarse de una manera particularmente
cotidiana y positiva: a través del afecto por las costumbres, los lugares, la
comida, la música y las personas con las que compartimos una historia. Es un
“nosotros” que, en estos días, no necesita demasiadas explicaciones”, comenta
la experta de Clínica MEDS.
“La gracia está precisamente
en que no todos tenemos que vivir las Fiestas Patrias de la misma manera para
sentir que estamos participando de algo común. Puede ser una fonda, un asado
familiar, una salida al campo, una cueca o simplemente una reunión con amigos.
Lo que se comparte es la referencia cultural y la posibilidad de reconocernos
en ella”, agrega Galvez.
Y esa sensación de comunidad
puede tener un efecto que se extiende más allá del feriado. La combinación de
rituales compartidos, vínculos familiares e interacción entre generaciones
fortalece el tejido social y puede funcionar como un amortiguador frente al
estrés cotidiano.
“Por eso, las Fiestas
Patrias pueden entenderse como una suerte de “reinicio emocional” colectivo:
unos días en que se interrumpe la rutina, se recuperan vínculos, se activan
recuerdos y se refuerza la sensación de pertenecer a una comunidad. Quizás ahí
esté una de las razones por las que septiembre tiene una energía particular. Por
unos días, Chile no necesariamente piensa igual, vive igual ni celebra igual.
Pero sí encuentra algo que reconoce como propio y que puede compartir”,
concluye la psicóloga.
Pero esta sensación de
comunidad también invita a mirar a quienes no necesariamente están viviendo
estos días con alegría. Para algunas personas, las Fiestas Patrias -y esta
época del año- pueden acentuar la sensación de soledad o exclusión. Por eso, el
llamado es también a estar atentos: preguntar cómo está el otro, ofrecer
compañía, hacer una llamada, compartir una comida o simplemente hacerse
presente.
Líneas de ayuda en salud
mental y apoyo psicosocial:
- *4141 no estás solo, no estás solo
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