Ciberseguridad: expertos advierten sobre la creciente amenaza de ataques informáticos en Chile y su impacto en servicios críticos
Los ataques que han afectado a empresas y organismos en Chile evidencian un cambio en el riesgo: una intrusión informática puede terminar interrumpiendo servicios, procesos productivos y funciones críticas. Expertos plantean que la ciberseguridad debe dejar de ser entendida como una tarea exclusiva del área TI.
El 23 de octubre de 2023, un ataque de ransomware contra una gran empresa de telecomunicaciones en Chile obligó a suspender parte de sus servicios y provocó efectos en organizaciones que dependían de su infraestructura tecnológica. El propio análisis realizado por el entonces CSIRT de Gobierno (una especie de Equipo de Respuesta ante Incidentes de Seguridad Informática) estableció que el incidente provocó la caída de sistemas de al menos 12 servicios públicos, algunos de ellos considerados críticos. El episodio dejó una señal que hoy adquiere mayor relevancia: un ataque contra una empresa puede terminar afectando las operaciones de otras organizaciones que dependen de ella.
Algo similar ocurrió en junio de 2025, cuando el Instituto de Salud Pública sufrió un ataque de ransomware que interrumpió temporalmente sistemas vinculados a registros sanitarios, tramitaciones, gestión documental y laboratorios. La institución debió implementar medidas de contingencia y recuperar manualmente parte de sus procesos. Y el problema continúa. En mayo de este año, la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) alertó a servicios de salud y hospitales públicos por actividad maliciosa detectada sobre sistemas de Historial Clínico Electrónico, en una señal de la creciente exposición de sectores esenciales frente a este tipo de amenazas.
Los casos tienen un elemento en común: el impacto de un ciberataque puede ir mucho más allá del robo de información o filtración de datos. Afecta servicios que pueden ser vitales o críticos, sin discriminar entre instituciones del Estado o el mundo privado. Cuando el ataque informático llega a la operación, se hace evidente la necesidad de evolucionar ante un mundo de riesgo que cada día cambia.
“La superficie de ataque ha aumentado, ya que las amenazas no son las mismas de ayer y no van a ser las mismas de mañana. Y eso implica tomar decisiones y adoptar tecnología que permita definir procedimientos, estructura y una gobernanza en temas de ciberseguridad para poder abordar este tipo de amenazas nuevas.”
Dijo Pedro Gallardo, director en Ciberseguridad de Indra Group.
El cambio es relevante para industrias donde una interrupción puede tener efectos en cadena. Un ataque contra un proveedor tecnológico, una empresa de telecomunicaciones, un sistema sanitario o una infraestructura digital puede terminar afectando a otras organizaciones que dependen de esos servicios. Por eso, una de las preguntas que comienza a ganar espacio en las estrategias de seguridad ya no es solamente qué información podría ser robada, sino qué procesos podrían detenerse si un sistema deja de funcionar.
“Las grandes empresas e industrias ya han entendido que la ciberseguridad es algo estratégico, y no es algo solo técnico. Es una pieza fundamental y habilitador para los procesos de transformación digital o innovación que están realizando las empresas industriales.”
Dijo Mauricio Fierro, Chief Information Security Officer (CISO) de ARAUCO.
Durante 2026, la ANCI ha avanzado en la identificación de entidades cuya afectación, interrupción o destrucción podría generar un impacto significativo en servicios esenciales. Entre los sectores considerados aparecen áreas como agua potable y saneamiento, salud, infraestructura vial, transporte aéreo y servicios digitales, entre otros. La propia evaluación oficial advierte que una interrupción en algunos de estos servicios puede generar efectos sobre otras actividades esenciales.
En diciembre de 2025, un ejercicio nacional simuló un ataque contra una compañía de agua potable para poner a prueba la capacidad de respuesta frente a una crisis de este tipo. “El principal desafío que tenemos en la actualidad es, primero, consolidar y dar cumplimiento a la nueva ley marco de ciberseguridad que ya lleva unos meses en funcionamiento, con el objetivo de poder potenciar todo lo que es ciberseguridad dentro de cada una de las organizaciones”, agregó Gallardo.
“Cada día vemos un incremento en la sofisticación, cantidad y tipos de ataques, dado que existen herramientas de inteligencia artificial que incrementan exponencialmente la cantidad de ataques.”
Dijo Mauricio Fierro, de Arauco.
Se están utilizando soluciones basadas en IA y nuevas tecnologías que permiten equiparar capacidades para detectar, proteger y trabajar de forma más proactiva. Esto facilita entender mejor la capacidad de respuesta y, en caso de un incidente, lograr una recuperación rápida y con el menor impacto posible.