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Astronautas obtienen radiografías médicas en el espacio: un avance tecnológico que podría transformar la atención médica en futuras misiones espaciales

Un experimento llevado a cabo durante la misión Fram2 ha permitido que astronautas obtengan radiografías médicas en el espacio mediante un dispositivo portátil. Este avance se produjo el 31 de marzo de 2025, a bordo de una cápsula Crew Dragon de SpaceX, donde los cuatro miembros de la tripulación, sin experiencia médica previa, utilizaron un equipo de rayos X portátil para capturar imágenes del cuerpo humano.

Los resultados de la misión confirmaron que esta tecnología puede funcionar en condiciones de microgravedad, ofreciendo imágenes de calidad suficiente para detectar lesiones como fracturas. Hasta ahora, los astronautas dependían principalmente de equipos de ultrasonido, que presentan limitaciones en el espacio, a diferencia de los rayos X que pueden operar efectivamente en el vacío.

Históricamente, las máquinas de rayos X eran demasiado voluminosas y pesadas para su uso en el espacio, además de requerir mucha energía. Sin embargo, los avances en tecnología han permitido el desarrollo de dispositivos compactos que consumen menos energía y pueden incluso funcionar con energía solar.

El proyecto fue impulsado por la médica Sheyna Gifford, quien buscó comprobar la viabilidad de un equipo comercial en el espacio. Antes de la misión, se realizó una prueba en un vuelo parabólico en 2022, donde se logró obtener una radiografía en un entorno simulado de ingravidez.

Durante la misión, los astronautas recibieron solo cuatro horas de entrenamiento para usar el equipo y lograron capturar radiografías de objetos y partes del cuerpo, que fueron almacenadas digitalmente para su análisis inmediato. Tras el regreso a la Tierra, especialistas compararon estas imágenes con radiografías obtenidas en condiciones normales y concluyeron que las imágenes espaciales eran adecuadas para diagnósticos médicos confiables, a pesar de una calidad inferior.

El dispositivo sufrió daños mínimos tras la misión, y los astronautas encontraron su uso sencillo, aunque sugirieron mejoras para su manejo. Gifford destacó la importancia de este avance, que amplía las capacidades diagnósticas para la salud de la tripulación y la evaluación de equipamientos.

Además de su aplicación en medicina, los rayos X podrían ser útiles para inspeccionar daños en trajes espaciales y equipos electrónicos, así como para analizar la superficie lunar desde vehículos de exploración. Los investigadores continúan trabajando en el desarrollo de dispositivos aún más pequeños y resistentes, que podrían beneficiar también a la atención médica en comunidades rurales y mejorar la eficacia de equipos de rescate en áreas remotas. Los resultados del estudio fueron publicados el 14 de julio en la revista científica Radiology.

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